miércoles, 12 de junio de 2013

El Real Murcia en el 80 aniversario de Radio Murcia Cadena SER

Radio Murcia Cadena SER cumple 80 años este 2013. En la gala teatral que prepararon nuestros compañeros hubo un hueco para el Real Murcia, protagonista de miles de horas en sus parrillas radiofónicas. En el Teatro Circo se vivió este precioso momento, en el que el periodista José Antonio Vera, actual jefe de deportes de la emisora murciana, interpreta muy bien su papel, lo borda. Julio González, segundo máximo goleador en Liga, es interpretado por el ex murcianista Luis Martínez, que militó en la entidad grana en la 1999-2000:



PD: La recreación del uniforme es sensacional, hasta clavan el escudo murcianista en época republicana. Les echó una mano el gran Pedro García, dejó la fotografía del fondo en color, con el escudo republicano, prestó el balón y las botas que lleva Luis Martínez.

Samper tendrá que poner 10 millones de euros en un año y medio

Jesús Samper, el máximo mandatario grana que más años en la historia ostenta el cargo de presidente del Real Murcia, tendrá que poner 10 millones de euros en los próximos 18 meses. Samper tendrá que hacer frente al pago del segundo año del convenio con los acreedores y al tercero, cantidades que juntas suman casi 8 millones de euros. El segundo pago (3.300.000 euros) aún no se ha satisfecho y se está fuera del plazo. En diciembre habrá que encarar el tercero (4.400.000 euros).

Foto: Pepe Valero

A ese dinero hay que sumar los casi dos millones de euros que debe afrontar de cantidades atrasadas a ex jugadores que no figuran en el convenio a cinco años y lo que se le debe a la actual plantilla. Ese es el principal escollo que debe superar el madrileño para evitar un posible descenso por impago, situación que ha resuelto todas las temporadas en las que está al frente del club.

Los ingresos fijos del Real Murcia vienen de sus derechos audiovisuales que explotan las televisiones. Sin embargo, de las quinielas se va a reducir el dinero que cobran los clubes, del Ayuntamiento y de la Comunidad no se prevé ningún ingreso, la partida procedente de los abonados y taquillas está llena de incertidumbre, al igual que la explotación publicitaria y de márketing de la que dispone la entidad: vallas, web, radio digital, presentaciones de jugadores, patrocinios, etc. En las últimas temporadas no se luce publicidad alguna en la camiseta. Y no parece probable ingresar dinero de la venta de jugadores.

Todas estas situaciones tienen a Jesús Samper muy ocupado. A ello hay que sumar la actividad de sus otros muchos negocios, algunos de ellos en España van así de mal.


PD1: Sobre la estructura del club.

PD2: Este domingo 16 de junio la FEPEMUR entrega sus premios.

PD3: ¿El Real Murcia está trabajando en la campaña de abonos? ¿El Real Murcia prepara la plantilla de la próxima temporada? ¿Se estudia qué entrenador es el idóneo? Muchas preguntas sin respuesta que Samper deberá responder para la afición del Real Murcia.

PD4: Samper tuvo problemas para vocalizar en la última rueda de prensa debido a un ansiolítico que tomó para aguantar los nervios del partido contra la Ponferradina.

PD5: Jesús no estuvo en el palco de la Nueva Condomina el día de la salvación porque estaba en Argentina. Juan Antonio no vino por la enfermedad de un familiar muy cercano.

PD6: La Liga empieza el 17-18 de agosto. El calendario se sortea el 9 de julio. Anquela ficha por el Numancia, Oltra por el Mallorca y Claudio renueva con la Ponferradina. López Garai ha fichado por el Sporting. Se está perdiendo un tiempo muy valioso, una vez más. Siempre la misma historia.

PD7: Al Racing lo tendrá que salvar su afición comprando acciones.

lunes, 10 de junio de 2013

Era el escudo

· Artículo de Luis María Valero

Hace un rato me estaba preguntando qué recordaré de lo del sábado dentro de veinte años. No me refiero a las imágenes que simplemente retendré, las que podré hacer desfilar por mi mente. No es eso. Hablo de lo que seguirá en carne viva, lo que seré capaz de sentir, pasado el tiempo, ya la marea baja, con la misma intensidad que cuando todo ocurrió.

Foto: Pepe Valero

Y no suele haber muchas huellas de ese tipo. De hecho, si sigo vivo, dentro de veinte años seré capaz de rescatar la intensidad de un fogonazo, pero no creo que más, de la misma manera que el descenso de Girona es lluvia fina, solamente lluvia fina y una cuesta hacia el estadio que todavía me sobrecoge; de la misma manera que el regreso a Segunda en Lugo es un abrazo eterno con Richi junto al túnel de vestuarios.

También la salvación contra Las Palmas quedará reducida a un relámpago. La salvación contra Las Palmas es ya para siempre mi compañero de grada y camarada Alejandro ausentándose unos minutos del mundo de los humanos tras el gol de Matilla para transformarse en el escudo coronado. Alejandro quitándose la camiseta del año del ascenso con Lucas y agitándola al viento, ¡gool, jodeer, goooool!, las venas marcadas por la tensión, su abrazo caótico, nuestras espaldas tocando el cemento, su palpitación, sus gritos. Alejandro besando a su novia, errando histéricamente de un lado a otro, sin intención de volver a sentarse hasta que todo acabara, siendo prudente sin por ello dejar de arder, la camiseta ya abandonada en un asiento.

Alejandro animando, Alejandro rezando a los de arriba, sean quienes sean, Alejandro preguntando cuánto falta, cuánto diablos falta, Alejandro volando hasta Huelva y volviendo poco después junto a nosotros, todo sigue bien; Alejandro volviendo a llorar cuando todo termina, Alejandro desplegando su bufanda mientras escucha el viejo himno que atrona por megafonía. Alejandro cantándolo, y todos junto a él, todos sintiendo, dejándonos llevar por nuestras emociones. Nos habíamos salvado.

Y mientras bajábamos las escaleras con toda la parsimonia posible para paladear al máximo también eso, me pareció escuchar cómo su novia le susurraba: “Alejandro, todavía eres escudo, pero esta noche te necesito humano”.

Dentro de veinte años no recordaré más de cuatro o cinco de los jugadores de esa alineación. Habré olvidado si jugamos bien, mal o regular, y en interés de mi propia serenidad, no me acordaré de que en el partido en el que el Real Murcia se lo jugaba todo acudieron 6.874 espectadores al estadio, cifra menor que la de abonados. Pero de Alejandro viviendo esa combustión espiritual y mutando sí me voy a acordar. No lo visteis, pero creedme: era el escudo.